Cambio de reglas de juego: la generación Y

La llamada generación Y o Milenio, menores de 35 años, están cambiando las reglas en la vida y el trabajo.

La llamada generación Y o Milenio, menores de 35 años, están cambiando las reglas en la vida y el trabajo. Bien capacitados, siempre vivieron con las tecnologías de la información y no aceptan que el trabajo sea fuente de infelicidad. Valoran la flexibilidad más que la estabilidad y más que un trabajo, prefieren un proyecto.
"Eso no significa " No compromiso ".
Significa un reposicionamiento de valores culturales, laborales y personales, que les permiten un equilibrio vida personal-vida laboral, me atrevería a decir, "más sano" que el que practicamos las generaciones anteriores”, afirma la psicóloga Graciela Ferreira, experta en el tema.

En relación a lo que se sostiene a nivel internacional, de que esta generación Y o Milenio, nacida entre 1980 y 2000, tiene menos fidelidad con la empresa en la que trabaja, y que rota más en sus empleos que las generaciones anteriores, “deberíamos tomar con cierta cautela las expresiones categóricas y muchas veces solo producto de los mitos que se han creado en torno a esta generación, que mueve mucho nuestras estructuras, nos obliga a corrernos de la zona de confort y a repensar nuevas formas de vincularnos con ellos”, sostiene Graciela Ferreira, que además
es Directora de CIM & Asociados, y docente de grado y postgrado en las áreas de Metodología, Investigación de Mercado y Recursos Humanos de la UCU.

"Es frecuente oír que se trata de jóvenes poco comprometidos, que no fidelizan sus vínculos con las empresas en las que trabajan, que quieren todo ya… y creo que gran parte de estas expresiones representan mitos creados en torno a una generación que nos está obligando a repensar y repensarnos. Yo adhiero a la idea de que prima en estos jóvenes una nueva forma de vincularse con el trabajo y también una nueva forma de fidelización y compromiso, que no por ser distinta a la que teníamos los Baby Boomers (nacidos del 40 al 60) o los X (del 60 al 80), es peor…o mejor…es sencillamente distinta. Pensemos más bien que son fieles a determinados ámbitos laborales y que permanecerán en aquellas empresas que cumplan con algunas condiciones que ciertamente son centrales para ellos”. 

Es una generación que se distingue por buscar vivir bien el presente y necesitan tiempos para hacer lo que les da placer.
“Sin duda su por eso se los califica muchas veces como no comprometidos laboralmente”, expresa la experta.
“Es una generación que valora enormemente su vida personal, su vida social, sus tiempos y sus intereses. Ya no cabe para ellos el paradigma del sacrificio para llegar, modelo que sienten ajeno, no les pertenece, ni los representa. Quieren retos, desafíos, aprender, dar lo mejor de sí y es cierto que están dispuestos a irse de un trabajo que no les ofrezca esta condición básica de entorno laboral”. 

Jeroen Boschma, en su libro La generación Einstein, los define muy claramente: “los presenta como jóvenes llenos de autoconfianza y describe algunas características que me parecen muy ilustrativas. Por ejemplo señala que parecen superficiales, pero en realidad tienen intereses y están llenos de pasión. Se manejan maravillosamente con las tecnologías de la información y demuestran una manera diferente de aprender por asociación de ideas, es decir, aprenden de forma lateral y no lineal como las generaciones anteriores. Prefieren descubrir, investigar y no esperar que les digan cómo hacer las cosas. Valoran mucho la sinceridad, la autenticidad y la justicia como un valor fundamental. Tienen una capacidad muy desarrollada de comunicación y viven, aprenden y trabajan en red”. 

Una característica que inquieta a las generaciones anteriores es que “no sienten miedo de dejar un trabajo, aun sin tener otro (cosa impensable para las generaciones anteriores), en pos de algo que atienda mejor lo que necesitan en el ámbito laboral. Eso sumado a la confianza en sí mismos, les permite tomar decisiones que a veces para las anteriores generaciones son impensables (y por qué no decirlo…a veces ‘imperdonables’) como dejar un empleo porque deciden hacer un viaje por el mundo, para conocer, vivir experiencias, disfrutar”. 

En los jóvenes Milenio prima la inmediatez, la velocidad, el “¡lo quiero ya!”, “pero no me sumaría a la lectura de esto como una actitud narcisista, sino más bien de nuevos códigos de comunicación, donde mis pares esperan eso de mí…esperan mi presencia constante, mi comunicación permanente, creo que son personas mucho más sociales que los BB y los
X, porque su contexto es el mundo”, apunta.


Distintos paradigmas

Los BB nacen en la postguerra y se caracterizan por cierto optimismo, hijos de la generación de los tradicionales, preocupados por dar a sus hijos lo que no pudieron obtener para sí, los BB son una generación más idealista, que vivió grandes cambios sociales, como la aparición de la píldora anticonceptiva, la explosión del consumismo y la profusión de valores de status asociados al trabajo exitoso. Es en esta generación donde surgen los yupis y seguramente los grandes workaholics de la historia, que buscan romper con los esquemas conservadores de la generación anterior, explica Graciela Ferreira.

Es importante tener en cuanta que los BB son quienes ocupan hoy gran parte de los puestos de decisión en las empresas, en convivencia con la generación X.
Por su parte los Xs se rebelan frente a la visión del trabajo de los BB, rompiendo con ciertos formalismos, y modificando los modelos jerárquicos y estructurados, para pasar a modalidades más flexibles y horizontales de trabajo. Un poco por oposición a los BB (optimistas básicamente) los X son más bien escépticos, se preocupan por su formación académica y les toca atravesar períodos de buscar compartir su mirada del mundo, ni coincidir con ella, y menos aún pretender que repita los esquemas de los X o los BB en su modelo de trabajo y relación con la organización. Los empleadores deberían comunicarles claramente lo que esperan de ellos y sobre todo decirles por qué. Recordemos que esta generación creció recibiendo explicaciones para casi todo, a diferencia de quienes lo hicimos en un discurso social donde la autoridad tenía la capacidad de decirnos ‘¡hacelo porque yo lo digo!’. Tenemos que pensar que estos jóvenes tienen mucho para dar y para ofrecer a las organizaciones, siempre que estas le muestren la apertura y flexibilidad que esperan. Cuando la empresa contrata un joven generación Y está esperando recibir esas competencias que solo se pondrán en juego si se siente escuchado y reconocido”.

Perfil emprendedor

“Creo que las características de estos jóvenes y probablemente aún más las de la generación que se viene, llamada generación Z, sin duda va a generar un aumento en el perfil emprendedor
de los jóvenes”, señala Graciela Ferreira.

“De alguna forma el desarrollo e implementación de un emprendimiento parece sintetizar bien algunas de las demandas de los jóvenes Y y de los Z. La posibilidad de manejar con total libertad sus tiempos (personales y laborales), el autogestionarse sin un jefe que no entienda sus expectativas, que controle su gestión sin darle capacidad de decisión, etc. Los jóvenes emprendedores
visualizan de manera clara esa opción de proyecto de vida, que sintoniza con esa conjunción vida-trabajo de una forma casi ideal”.

Está claro que retener a un perfil de trabajadores como los Y obliga a ser creativos en materia de Recursos Humanos, apunta.
En cuanto a la retribución, por ejemplo, “la generación Y no evalúa solo la variable salario como definitoria para la elección de un trabajo, sino que considera y mucho otros aspectos, como la flexibilidad, tanto o más que el salario. Es así que a la hora de pensar en cómo atraerlos, será necesario cambiar los preconceptos que fueron válidos mucho tiempo pero ya no lo son. Muchas investigaciones muestran que otro de los factores determinantes para la permanencia de un Y en su trabajo pasa por la relación con sus jefes. La evaluación de un jefe se centra en sus condiciones de líder y no en la atutoridad que como tal detenta. De ahí que los Milenios estarán dispuestos a trabajar en conjunto con sus superiores, participar de grupos de trabajo, brindar todo de sí, siempre y cuando sepan que esa relación es útil”. 

La experta finaliza diciendo que “siempre las generaciones jóvenes han sido objeto de críticas de parte de las anteriores y viceversa y desde esta perspectiva estamos frente a una situación que no es nueva. Lo nuevo quizás sea la convivencia simultánea de cuatro generaciones en un mismo ámbito laboral y el verdadero desafío está ahí”.

(extraído de la Revista EMPRESARIAL de la Asociación de Dirigentes de empresa - setiembre 2014)

Fecha :
23/Jul/2015
Tópicos :
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